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jueves, 19 de abril de 2018

PA QUE LLEVEN CARTA

A propósito del primer discurso de Miguel Díaz-Canel
tras ser elegido (a dedo)
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba.
La Habana, 19 de abril de 2018.
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EL BLOG DE PEDRAZA GINORI / SU LISTA DE PIEZAS PUBLICADAS

AQUÍ  ESTÁ  LA  RELACIÓN
DE  TODAS  LAS  PIEZAS
QUE  SE  HAN  PUBLICADO  EN  ESTE  BLOG
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TELEVISIÓN CUBANA: SU CRONOLOGÍA Y SUS DIRECTORES

CRONOLOGÍA DE LA TELEVISIÓN CUBANA
    (Página con actualizaciones frecuentes)


1950
1950  24 de octubre > Gaspar Pumarejo inaugura las transmisiones diarias de televisión en Cuba. La emisora se llamaba Unión Radio Televisión y transmitía por el Canal 4. Estudios en Mazón y San Miguel. Equipos norteamericanos de la marca RCA Victor.
    La primera imagen televisada fue la de una cajetilla de cigarros de la marca "Competidora Gaditana". El audio fue un jingle que algunas fuentes dicen que fue creado por Ñico Saquito y otras aseguran que fue del autor Alfredo Brito.

   Las actividades de aquel día histórico comenzaron a las 9:30 a.m. cuando el cura Daniel, de la iglesia del Carmen, bendijo el edificio y los equipos.
   A las 12:30 del mediodía se transmitió desde el Palacio Presidencial, el acto de inauguración oficial en el que pronunció un discurso el presidente Carlos Prío Socarrás.
   Para celebrar el primer día de la TV, se emitió desde las 7 p.m. un desfile de variedades y dos horas después un programa especial, una fiesta con cientos de invitados que se celebró en el patio de la casa de Mazón y San Miguel, conducida por el anfitrión Pumarejo y en el que participaron dos estrellas del cine mexicano, Pedro Arméndariz y Carmen Montejo, y un elenco de artistas nacionales integrado por Margarita Balboa, Raquel Revuelta, Marion Inclán, Alberto Gandero, Raúl Castellanos, el trío La Rosa y otros.

PASASTE POR INOCENTE (Capítulo 27 completo de "Los Basurita de Carajillo")


Capítulo 27
PASASTE POR INOCENTE 

  A 1943 le faltaba un tin para ir al piso y en hogares, cales y comercios se notaba la atmósfera festiva característica de los finales de cada diciembre. Por todas partes se veían arbolitos de navidad repletos de adornos, guindajos y lucecitas que pestañeaban. Los letreros, a la espera de que alguien inventara nuevos textos, repetían los tópicos de siempre:
«FELICES PASCUAS
PRÓSPERO AÑO NUEVO».

  ─Mima, que no se te olvide que mañana es 29. Me toca cumplir cinco años.
  ─No, cómo se me va a olvidar.
  ─¿Y qué juguete me vas a dar?
  Moncha se puso a camuflar la realidad echando mano de un argumento consecuente con la difícil situación económica que se vivía en La Choza. Le dijo que los niños nacidos en fechas cercanas al Día de Reyes no recibían nada en su aniversario porque sus regalos se los traerían los Magos el 6 de enero.
  Mito pareció tragarse aquella patrañita, no hizo más preguntas y siguió arrastrando por el patio los vagones de su tren, que eso eran en su mente las cuatro botellas vacías de Orange Crush que había atado con cabuya una tras otra.

  Las escuelas llevaban ya una semana de vacaciones. Hembras y varones aprovechaban el tiempo libre entregados de lleno a la irresponsabilidad y el disfrute conque se atravesaba la infancia.
  Ellas jugaban a la gallinita ciega, a saltar la suiza, a buscar un objeto escondido ─«frío frío, tibio tibio, se quema, ¡se quemó!»─, a entrechocar las palmas mientras cantaban:
«Una vieja mató un gato con la punta del zapato,
pobre vieja, pobre gato, pobre punta del zapato».
  Ellos se entretenían con el beisbol ─alias «la pelota»─, empinaban papalotes, echaban carreras en sacos, se iban a bañar al río.

miércoles, 18 de abril de 2018

PEDAZOS DE “LOS BASURITA DE CARAJILLO” (21) > Capítulos 41 y 47

CAPÍTULO 41: EMIGRANTES
 ─¿Qué cuenta Silvitica? ─preguntó Basurita. 
 ─Que les va bien. Mandó un retrato de Silvitiquita, que ya cumplió dos años. 
 ─Deja ver la foto. Oye, ¡qué desarrollada! Se ve que la chiquilla se alimenta con proteínas. 
 ─Silvi ya se le cuela bastante al idioma, ya atiende al público en una frutería. Pepín hizo un curso de albañilería y trabaja en la construcción, haciendo rascacielos. Dice que eso lo pagan con un salario alto. Tan alto que ya están planeando comprarse un apartamento a plazos. 
  ─O sea, que están encaminados. 
  ─Nosotros deberíamos... 
  ─¿Nosotros? ─la interrumpió─. Olvídate de eso, Gorda. ¿Tú crees que yo voy a perder la vida que me doy aquí? ¿Tú me imaginas pasando frío y poniendo ladrillos a 50 o 60 pisos de altura?
  ─Podrías aprender inglés y despedir duelos ─sugirió ella en plan coña, atenta a lo que tenía a la candela─. En un lugar con tantos millones de habitantes seguro que mucha gente se morirá. Algún muerto tendría que tocarte, ¿no?



CAPÍTULO 47: LOS PALOS SOSOS
   En el cuarto de al lado, Moncha y Quino yacían iluminados por la lamparita de mesa. El resplandor resultaba suficiente para que ella pudiese leer una revista Romances, para que se escapase al escenario rosado de la noveleta romántica publicada en las páginas finales.
  La luz amarillenta de la bombilla atravesaba los desperfectos de las tablas de la pared e invadía el territorio personal del pequeño Basurita cubriéndolo de penumbras, dibujando figuras nunca repetidas, nuevas cada vez. La sombra que hoy simulaba un pacífico elefante, mañana podía ser interpretada como las fauces de un ogro a punto de devorarle.
  Era tiempo de campeonato. Las últimas percepciones de realidad de Mito se mezclaban con las exaltadas voces masculinas que parloteaban en la bocinita del receptor Zenith que Quino colocaba en la mesilla para oír acostado el beisbol. El niño se iba quedando dormido envuelto por las descripciones de las jugadas que se desarrollaban en un lejano estadio de la capital: los mágicos doblepleis facturados por Héctor Rodríguez desde la tercera base del Almendares, los batazos del americano Talúa Dandridge, los ceros que a su edad todavía era capaz de colgar en la pizarra el veterano pitcher Martín Dihigo, las porfías que si ao, que si quieto, con el ampaya Amado Maestri, zzz, zzz, zzz...
  El Almendares tenía dos peloteros en circulación y su mejor toletero al bate. Y justo entonces fue que Mito se despertó.

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PRÓLOGO DE PEPE PELAYO PARA·"LOS BASURITA DE CARAJILLO"


A MANERA DE PRÓLOGO

  Tengo el tremendísimo honor y el inmenso placer de que el autor de este libro me haya ofrecido prologarlo. Acepté de inmediato con entusiasmo y orgullo. 
   ¿Qué decir de Yin Pedraza Ginori que no se haya dicho ya? Nada. Así que me limitaré a expresar lo que siento, lo que me impresiona de su talento y de su obra: para mí es un gigante de la Cultura Popular Cubana. Pocos creadores se dan el lujo de incursionar en varias modalidades artísticas y en cada una de ellas ser estrella. 
  Yin ha sentado cátedra en la televisión y el mundo del espectáculo, como director artístico, guionista y productor. También en la radio y el periodismo. Y por si fuera poco, ha compuesto «El final no llegará» y otros temas que ya son clásicos en nuestra historia musical.
   ¿Cómo ha logrado tanto a nivel país, e incluso internacional? Es deslumbrante esa historia. Claro, a su brillante talento, lo acompañan  su espíritu de sacrificio, su empuje y perseverancia, más su ética, sentido del humor, sentido común y mente siempre abierta; sin contar que al ir formándose se añadió a lo anterior un sólido profesionalismo. Resumiendo, si no viene ese paquete completo, resulta muy probable que no hubiera conseguido tanto. 
   Ginori escribe como es: ligero, coloquial, ameno y muy cubano. Su estilo provoca placer aún al introducirse en análisis y reflexiones.
  Lo comprobé desde la primera vez que conocí los textos publicados en su página www.elblogdepedrazaginori.blogspot.com.es que, para suerte nuestra, pasaron a formar parte de sus libros «Memorias Cubanas 1 y 2». 
  No deja de asombrarme este hombre, al cual considero uno de mis mejores amigos. Cuando leí «Los Basurita de Carajillo» quedé fascinado. ¿Es una novela autobiográfica? No. Aunque sí tiene mucho de su experiencia personal como guajirito, nacido y criado en un pueblo de campo, y de sus vivencias en la Cuba que narra. 
  Por supuesto, no tengo dudas de que Yin proyecta en sus personajes su personal pasión por la música, el cine, el beisbol, el humor popular (choteo o no) del cubano y ─¿por qué no decirlo?─ por la maravillosa mujer cubana. 
   El mundo de Quino, Moncha y Mito ─Los Basurita─ es el mundo de la diferencia de clases, del machismo y el provincianismo, de los prejuicios, del subdesarrollo y de otras malas hierbas. Todo ello aparece en esta obra. Pero también las acciones y dichos del jodedor cubano, la inventiva criolla ante las dificultades, etc. Hay mucha información sociológica en esta novela y ese es otro de sus méritos. 
   Y para colmo de mi sorpresa, nos lo cuenta todo a través de un narrador, que por su léxico, su forma coloquial y amena ─aunque seria y reflexiva en convenientes momentos─, nos parece que salió de la misma historia que relata ya que, a pesar de ser omnipresente, uno lo percibe al mismo nivel de los personajes. 
  Estamos ante otra mágica creación de Pedraza Ginori. No solo recomiendo su lectura sino que ¡la recomiendo mucho!

Pepe Pelayo
Escritor y humorista
Santiago de Chile
www.pepepelayo.com
 

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PEPE Y RUBÉN PONEN EN ALTO EL NOMBRE DE CUBA

   Dos matanceros han sido elegidos para codearse con los grandes de la literatura de humor en lengua española. La Editorial española Verbum, acaba de publicar “Antología de la Poesía Humorística Española”, un delicioso libro compilado por Esmeralda Carroza y Enrique Gallud que recoge versos cómicos de diversos estilos, abarcando todas las etapas de la literatura en castellano, desde Juan Ruiz, Arcipreste de Hita —gran iniciador de una tradición de poesía jocosa— hasta nuestros poetas más recientes.
  En sus páginas aparecen obras de Góngora, Lope, Quevedo, Iriarte, Samaniego, Campoamor, Jardiel Poncela y muchos otros maestros del género.
  Pues resulta que ahí, entre los mejores de los mejores, está incluido un poema escrito a cuatro manos por Pepe Pelayo y Rubén Aguiar.
Su obra antologada se llama “Este cuento se acabó” y ocupa varias páginas del volumen.
  Pepe y Rubén fueron fundadores e integrantes muy destacados de “La Seña del Humor de Matanzas”, agrupación que, por su creatividad, sentó pautas en los escenarios de la isla durante décadas.
  Ambos han puesto en alto el nombre de Cuba. Felicidades a los dos.


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martes, 17 de abril de 2018

PEDAZOS DE “LOS BASURITA DE CARAJILLO” (20) > Capítulos 8 y 1

CAPÍTULO 8: LA PRIMERA DE TODAS LAS VECES
  Moncha tuvo tiempo de preverlo e imaginarlo todo. Sería la primera de todas las veces. La primera en que estaría a solas con la pasión desatada, la primera en que el sexo se dispondría por fin a desvelarle sus secretos, la primera en que vería a un caballero en pelotas y, muda y pálida, se desnudaría ante alguien extraño, la primera y suprema vez de la excitación total, el pudor vencido y el nirvana alcanzado.






CAPÍTULO 1: CARAJILLO, PROVINCIA DE LAS VILLAS
  Según el censo nacional realizado en 1943, Carajillo es el segundo término municipal de menor población de Las Villas, con 7134 habitantes, de los cuales 913 residen en la cabecera. La fundación del centro urbano se remonta a 1853 cuando un terrateniente de origen canario, Don Abundio Montes de Soler, obtuvo permiso de la autoridad pertinente del Cabildo de Santa Clara para llevar a cabo el trazado de cuatro calles y vender solares en un cuartón de una caballería situado dentro de un feudo de su propiedad. El caserío inicial fue conocido como Sitiería de Soler.
  El tal Don Abundio, un tipo pintoresco, feliciano y excéntrico, se comportaba de acuerdo a su máxima favorita:
  ─La vida es una sola y se va rápido, así que hay que vivirla lo mejor posible.
  Le gustaba emborracharse y acompañarse con el laúd tonadas aprendidas en el lejano archipiélago atlántico donde nació y se crió. Gran mujeriego, andaba por los campos con un carretón cargado de pócimas y ungüentos que regalaba a los guajiros enfermos mientras les enamoraba a las hijas.
  Se vanagloriaba de haber tenido 52 descendientes de 13 mujeres diferentes, 16 de ellos nacidos de sus dos esposas legítimas, y los demás, bastardos de 11 guajiras de sus tierras y comarcas aledañas. Su dotación llegó a tener 10 esclavas, pero nunca mantuvo sexo con ellas.
  ─No me gustan las negras ─se justificaba.
  Además de sembrar su semilla en cuanto útero de blanca se le ponía por delante, otra de sus aficiones consistía en gastar bromas pesadas. Como colocar flores y ramas de guao en los camastros de los barracones para provocarles hinchazón a quienes se acostaran en ellos. Y echarles disulfuro de carbono en el culo a los mulos y caballos para que salieran arrebatados dando saltos y coces.
  ─El misifuro los vuelve locos ─afirmaba entre carcajadas y tragos de aguardiente de caña.
  Llegado de las Canarias con una mano alante y otra atrás, su habilidad natural para ganar dinero le llevó en pocos años a crear un pequeño imperio. Compró un pedazo de tierra y en él construyó y puso a funcionar una posada y fonda ─«casa de pasajeros»─ que daba cobijo y alimento a quienes transitaban por el Camino Real, viajeros de las diligencias y peones ganaderos que conducían rebaños. 
  En menos de lo que el palo fue y vino, ya se había creado en torno a su hostería un pequeño caserío, con su ermita y su tienda general de víveres y suministros, que fue el núcleo de su hacienda primero y de su latifundio después.
  Durante la Guerra Grande el fundador Don Abundio colaboró al mismo tiempo con los colonialistas españoles y con los mambises que luchaban contra ellos.
  ─Cuando las cosas andan revueltas, hay que estar con Dios y con el Diablo ─sentenciaba.
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PEDAZOS DE “LOS BASURITA DE CARAJILLO” (19) > Capítulos 36 y 24

CAPÍTULO 36: UN BUEY DE ORO Y OTRO DE CARTÓN
  Zapatero remendón el de Cucorucho, carnicero el de Oscarito, aguador el de Candelita. Dependiente, herrero, basurero..., todos los papás eran algo. Todos menos el de Jaimito.
  ─Pipo, ¿cuál es tu oficio?
  ─Durante mucho tiempo fui viajante. Pero me cansé y lo dejé. Ahora me dedico a luchar los reales en la calle. Se podría decir que soy un luchador.
  Por supuesto, dicha profesión no aparecía en el registro oficial del Ministerio del Trabajo.
  ─¿Y qué hace un luchador?
  ─Bueno, estoy a la que se cae. Me muevo de aquí para allá, hago gestiones, compro y vendo cosas...
  ─¿Qué cosas?
  ─Depende...





CAPÍTULO 24: EL ATERRIZAJE DE LA CIGÜEÑA
  Descalzo, con un pantaloncito recortado y el torso al descubierto, el pequeño Basurita se acercó a la vieja y alta cama de hierro de sus padres. Tendida boca arriba en refajo y ajustador, tras el derrame inicial del líquido amniótico, Moncha atravesaba por momentos de calma entre una tanda de contracciones y otra.
  Le besó con dulzura en la frente. Su voz, que podía aterrarle si él hacía alguna trastada, ahora era un susurro que dejaba traslucir un hilo de ternura:
  ─Hijo.
  ─¿Qué te pasa, Mima?
  ─La cigüeña me avisó. Va a llegar pronto.
  ─¿Y cómo te avisó?
  ─Mandándome las molestias.
  ¿Qué son las molestias?
  Que me duele aquí..., y acá.
  ¿Mucho?
  ─Un poquito, casi nada. ¿Por qué no te acuestas conmigo?
  No, no...
  Comprendiendo que se sentía asustado, ella no insistió.
  Bueno, como quieras.
  El niño se intrigó: si el pajarraco venía volando desde París, ¿de qué manera se las arreglaba para mandarle molestias directamente a  Moncha en su cuarto de La Choza?
  Estuvo preguntándose qué pasaría si el mecanismo de envíos de la cigüeña fallaba y los dolores se desviaban un trecho. ¿Le caerían encima a él en lugar de a ella?
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SE ALBOROTÓ EL CLAN DE LOS PROENZA


  Entre otras personas que se lo han ganado, he dedicado mi novela “Los Basurita de Carajillo” a los Proenza, una familia entrañable que la vida tuvo a bien regalarme.
  El día que recibieron el libro en su hogar cubano de Miami se pusieron de lo más contentos y se tiraron varias fotografías que me enviaron. Como es natural, ahora lo están leyendo Rául y Teresa que para eso son los mayores del clan.
  Mientras tanto, Ruly espera pacientemente que sus padres terminen la lectura para comenzar a disfrutar de las aventuras de Mito, Moncha y Quino (mis Basuritas) por el territorio de Carajillo.
  Por cierto, ya que hablamos del tema. mi novela se puede adquirir
entrando en la web de Amazon que aparece al pulsar el siguiente enlace: https://www.amazon.com/gp/product/198580011X

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sábado, 14 de abril de 2018

PEDAZOS DE “LOS BASURITA DE CARAJILLO” (18) > Capítulos 40 y 49

CAPÍTULO 40: MIEDITIS GALOPANTE
  ─Mire, lo primero que debe saber es que la suya es una situación natural. A edades tempranas los menores se acobardan por esto y lo otro, ya sabe: la oscuridad, El Diablo, las inyecciones, los rayos y los truenos... 
  ─Es que lo mío es grave. Me dan flojera esas y muchas más cosas. 
  ─Ya sé, ya sé, enfermarse, las heridas... 
  ─Además, las hormigas bravas y las avispas, los albinos porque traen mala suerte, cualquier dolor por chiquito que sea, el aceite de ricino, los perros grandes, el fuego, las hemorragias, los corrientazos eléctricos, médicos, enfermeras, borrachos, locos y asesinos, caer preso, mi mamá cuando se enfurece... 
  ─Hasta ahora todo dentro de lo normal. Nada que no desaparezca con el transcurrir del tiempo. 
  ─¿Sigo? 
  ─Sí, continúe, por favor. 
  ─También temo que se abra la tierra y me trague, llegar a viejo, no llegar a viejo, quedarme ciego, mudo, sordo o manco de los dos brazos, que me secuestre un indigente en su saco, que un caballo me patee, que un ciclón haga volar mi casa, que un león se escape del circo y me coma, que no pueda despertarme y me quede dormido para siempre, que me caiga encima la luna llena... 
  Reclinado en su butacón de alto espaldar, el científico jugaría con la pluma Parker de oro que sostendría entre el pulgar y el índice. Con mirada penetrante escrutaría cada uno de los gestos de su paciente, cada una de sus palabras. 
  ─...tener que fajarme al puño con otro niño, que se me acerque una pareja de la Guardia Rural montada en sus caballos gigantes, jugar en el muro del Elevado, que Cuba se vuelva nazi, perderme y que no me hallen, que el mundo se acabe, que se me llene el cuerpo de verrugas, que mis padres me expulsen de casa y tenga que convertirme en vagabundo, ver a un cerdo cuando lo sacrifican a puñaladas, que me bese una princesa y me convierta en sapo, que se me caigan los dientes, que pasen aviones arrojando bombas, las personas con temblores o desmayos, los niños con labios leporinos...





CAPÍTULO 49: DRAGONES DOMADOS
  Telaraña, al parecer el cabecilla de la pandillita, se sentó junto a él. Le ofreció un apetecible trozo que había pelado a dentelladas.
  ─ No, gracias.
  ─¿No te gusta chupar cañas?
  ─Sí, pero..., es que si me mancho la ropa, mi madre...
  Le miró como si Jaimito fuese un marciano y le atropelló con su sabiduría de chama callejero:
  ─Si el problema es ese, cómetela sin mancharte y ya está.
  Él se atrevió, mordió la fibra y empezó a gozar del dulce jugo.
  ─¿Por qué no te subes y das el paseo con nosotros?
  ─¿Adónde van?
  ─Cerquita, hasta la otra terminal.Allí hace una parada.
  ─¿Y si me caigo? 
  ─¿Por qué ibas a caerte? Agárrate.
  ─No, no.
  ─Bueno, entonces métete en el coche y saca la cabeza por la ventanilla.
  ─¿Y si me descubre el conductor?
  ─¿Qué te puede hacer? Regañarte lo único.
  ─No quiero. Si en mi casa se enteran...
  ─No se van a enterar. Anda, vamos, no seas rajao.

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viernes, 13 de abril de 2018

PEDAZOS DE “LOS BASURITA DE CARAJILLO” (17) > Capítulos 7 y 30

CAPÍTULO 7: LA SEÑORITA DECENTE Y EL FLACO DEL BIGOTICO
  Conectaron enseguida. Ella se guardó en su corazoncito las miradas de él y él se metió en un bolsillo las de ella. Y se fueron aquel día de allí con la seguridad de que había chispazo mutuo. En los anocheceres siguientes Moncha regresó al parque animada por la esperanza de topárselo otra vez. Y se volvieron a ver, de lejos. 
  Quino averiguó donde vivía la gorda y se dedicó a rondar la casa del clan, a pasar despacito por la acera de enfrente para que ella, sentada en el portal, supiera de su interés. 
  Poco después comenzaron a encontrarse. A ratos cortos, ocultándose en la negrura cómplice conque la noche cubría el callejoncito que daba al muro trasero de las Miguélez. 
  Él se implicó en el asunto. Nada mejor que un suegro acomodado para alcanzar su sueño de abandonar el ambiente orillero que fue su entorno de siempre. Le inventó el tupe de que era un viajante que se había mudado a Carajillo a causa de negocios. A ella le apantalló el estilo tan peculiar en el que se expresaba, tan de forastero, soltando aquí y allá algunas frases rebuscadas llenas de florituras. 
  Joaquín le pintó la lejana Habana donde creció y le llenó la cabeza de pajaritos con las maravillas que algún día verían juntos allá: los majestuosos trasatlánticos haciendo su entrada triunfal en la bahía, el cañonazo que disparaban cada noche a las nueve en punto desde el Castillo del Morro, los tranvías movidos por electricidad, los grandes anuncios lumínicos frente al Parque Central, las atractivas carrozas y comparsas del Carnaval, las bien montadas zarzuelas que se representaban en el Teatro Nacional... 
  A Moncha le encantaba oírle hablar de su amistad con el senador Orestes Ferrara, el magnate Pepe Gómez-Mena y otras prominentes figuras públicas nacionales y de la noche en que cenó en un banquete en el Hotel Sevilla Biltmore sentado entre dos estrellas de Hollywood: Douglas Fairbanks y Mary Pickford. 
  ─Habían venido a Cuba a disfrutar de unos días de vacaciones. Conversamos mucho. 
  ─¿Y en qué idioma hablaste con ellos? 
  ─En inglés, claro. 
  ─¿Tú sabes inglés? 
  ─Bueno, no lo domino al cien por ciento, pero lo mastico tanto como para entenderlo y que se me entienda.


CAPÍTULO 30: MADAME BOVARY
  En una semana Moncha, que echaba de menos su antigua afición a la literatura rosa, se enganchó a los numerosos melodramas lacrimógenos difundidos por la RHC Cadena Azul y el Circuito CMQ, patrocinados por empresas que querían poner mansitas a las mujeres para así venderles sus productos.
  Sin dejar de coser, lavar o cocinar, seguía las peripecias y amoríos de los personajes radiales. Sumergirse en sus mundos resultaba una magnífica forma de olvidar el gris entorno en que transcurría su existencia.
  Aquello se convirtió en un vicio. Cuando las dos plantas emitían dramas en los mismos horarios, ella iba moviendo el dial de una a otra para que no se le perdiese ni un cachito de ambos argumentos.
  El Zenith, al que Moncha le confeccionó una cubierta de guarandol,  revolucionó la vida en La Choza. Sonaba todo el día. Por él Basurita se enteraba de lo que ocurría en la política nacional y en las batallas de la Segunda Guerra Mundial donde rusos y americanos, los buenos, se enfrentaban con alemanes y japoneses, los malos.
  En la RHC los boletines tenían un sello sensacionalista que a él no le gustaba. Empezaban con una escandalosa sirena y gritos de «¡Última hora! ¡Última hora!» y terminaban siempre con una voz alterada que prometía «¡Seguiremos informando!».
  Porque lo consideraba más serio, Quino prefería el sosegado Noticiero CMQ cuyo tema musical era un zapateo cubano. En esa estación las cápsulas de noticias estaban a cargo de «El Reporter Esso, el primero con las últimas».

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